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lunes, 3 de diciembre de 2018

Comportamiento animal versus comportamiento humano

Comportamiento animal versus comportamiento humano

Para el caso de los animales, las respuestas que éstos ofrecen al medio ambiente son siempre de carácter mecánico y unívoco. Hay así un “ajustamiento” perfecto gracias a su dotación y determinación biológica que les hace responder ante los estímulos siempre de una forma y no de otra. A este ajustamiento se le denomina “justeza”, y se produce de forma automática.

Mientras en los animales hay siempre respuestas unidireccionales y repetibles mecánicamente, en el ser humano la respuesta no se produce de forma automática, y en esta no determinación de la respuesta, se produce el primer momento básico de la libertad, gracias a que el hombre se encuentra libre de estos estímulos del medio ambiente y puede adaptarse de múltiples formas gracias a que posee inteligencia, misma que le permite hacerse cargo de su situación de manera libre y consciente.


El querer como posibilidad

El querer como posibilidad

La ética del deseo, de la posibilidad y de la libertad transforma el principio cartesiano “pienso, luego existo”, por el de “quiero, luego existo”. Si la acción humana es el fundamento de toda moralidad, para ser el hombre primero tiene que querer ser. Ya no se trata ahora de la acción como fundamento, sino de interrogar por el fundamento del fundamento, esto es, por aquello que está detrás de la acción misma, y que es precisamente la voluntad como fundamento de la acción ética.

Al igual que el deseo radical, el querer no es un querer cualquiera. No es un querer del tipo: “lo quiero porque se me pega la gana”, “lo quiero pero no sé por qué lo quiero”. El querer, en un sentido ético, no es sinónimo de capricho, terquedad o simplemente, una acción fortuita, sino que es un querer radical en donde nos va nuestro propio ser, es decir, el ejercicio consciente de nuestra libertad. Así, lo que el yo quiere es ser, amplificar su ser; se trata de su querer esencial y fundamental. Ser para el yo es, precisamente, permanecer como un todo y abrirse justamente a lo posible. 

El querer como posibilidad, por consiguiente, implica que: “Es de mi querer esencial, no de un querer parcial o cosificado, sino del querer que radicalmente me constituye, de donde tienen que brotar mis normas y mis valores. Mi querer es mi deber y mi posibilidad, lo que el querer descubre”.


miércoles, 28 de noviembre de 2018

Clasificación de los valores

Clasificación de los valores

Los valores se pueden clasificar en: humanos, éticos, morales, intelectuales, estéticos, económicos, científicos, entre otros. En lo que sigue, sólo destacaremos los que desde el punto de vista ético resultan ser los más relevantes:

 • Valores humanos: Son los valores que emanan del deseo de ser, de las posibilidades o potencialidades más propias e inherentes a la naturaleza humana. Expresan su esencia, al mismo tiempo que la van transformando (libertad, paz, igualdad, justicia, amor, racionalidad, dignidad, etcétera). 

• Valores éticos: Son los valores del hombre, pero en cuanto persona; su ámbito es el de la interioridad, de la conciencia y la vivencia, de la autenticidad, la intencionalidad, la voluntad y la responsabilidad (honestidad, bondad, verdad, prudencia, justicia, respeto, tolerancia, dignidad y valor de la persona, criterio moral, etcétera). 

• Valores morales: Son los valores que competen exclusivamente a la persona, entendida esta última como el único ser consciente y libre, responsable de sus actos. Sólo las personas pueden ser sujetos de los valores morales (justicia, bondad, la persona, el amor, etcétera).

 • Valores intelectuales: Dan cuenta de la actitud científica y filosófica del hombre ante el conocimiento. Entre ellos destacan la autonomía del pensamiento y la conciencia crítica, la capacidad de pensamiento lógico, lo verdadero, la creatividad y la inventiva. 

• Valores estéticos: Dan cuenta del sentido del arte, la belleza, lo elegante y el respeto por las diferentes expresiones artísticas. 

• Valores religiosos: Refieren a lo absoluto, la trascendencia, la fe, lo santo, etcétera.

 • Valores cívico-políticos: Sentido de pertenencia a una comunidad, conciencia del otro, solidaridad, fraternidad y servicio, democracia, nacionalismo, amor a la patria, etcétera. 

• Valores físicos: Son los valores de la salud, la capacidad física, la conciencia de sí y la autoafirmación.

 • Valores económicos: Son los valores de uso y de cambio de las mercancías, precios, la bolsa, posesión y propiedad, etcétera.

 • Valores sociales: Son los valores de la solidaridad, sentido de pertenencia, democracia, igualdad, justicia, comunicación, equidad, tolerancia, etc.


Posición dialéctica

Posición dialéctica

De acuerdo con esta posición los valores no son ni puramente subjetivos ni objetivos. Los valores, más bien, son el resultado de la unidad dialéctica sujeto-objeto, esto es, presentan siempre una cara subjetiva y otra objetiva. En este sentido se considera que tanto el subjetivismo como el objetivismo son unilaterales, ya que cada uno por su cuenta ofrece una respuesta parcial al problema de la naturaleza del valor en general.

Los valores surgen, pues, de la tensión que se efectúa entre un sujeto y un objeto; dicha relación no se da en el vacío, sino que se plantea siempre en una situación concreta determinada (ambiental, cultural y social). 

Se afirma que los valores tienen como condición de posibilidad, por una parte, la existencia de un sujeto con capacidad de valorar, es decir, un sujeto que tiene preferencias, y por la otra, la existencia de objetos que poseen de forma actual o potencial determinadas cualidades y/o propiedades consideradas “valiosas”. 


Posición objetivista

Posición objetivista

Los valores existen independiente del sujeto, de sus deseos, preferencias, gustos personales, etc. Los valores son propiedades de las cosas, personas y/o situaciones.

Existen en sí y por sí, al margen de si se les aprecie o no. Los valores existen en las cosas como propiedades que son valiosas independientemente de nuestra valoración. Como ejemplos de la posición objetivista del valor podemos citar los siguientes: Una fruta es valiosa en la medida que posee, de alguna manera, ciertas propiedades objetivas que la hacen ser sabrosa, es decir, valiosa; El oro es valioso porque estamos hablando de un metal que por sí mismo posee propiedades objetivas que lo hacen ser un objeto valioso, etc. Los valores, se dice en este sentido, son objetivos

El valor será objetivo si existe independientemente de un sujeto o de una conciencia valorativa; a su vez, será subjetivo si debe su existencia o su validez a reacciones, ya sean fisiológicas o psicológicas, del sujeto que valora.

lunes, 26 de noviembre de 2018

Posición subjetivista

Posición subjetivista

Los valores dependen de la opinión, el gusto, agrado o deseo de las personas. El valor es algo subjetivo, se encuentra en el individuo, en sus preferencias personales. Un ejemplo sería cuando decidimos "En gustos se rompen géneros", " Cada cual decide lo que es valioso para él", "es valioso aquello que es objeto de nuestro interés", "tiene valor lo que nos agrada, lo que nos gusta, aquello que preferimos sobre otras cosas", etc. El valor, es algo subjetivo, personal, depende del sujeto lo que ha de considerar "valioso".


El mundo de los valores

El mundo de los valores

La palabra valor, para diferentes autores y en distintas épocas, adquiere una pluralidad de significados. Sin embargo, en la actualidad nos da de que hablar de la existencia de distintos valores: útiles, científicos, estéticos, morales, religiosos, etc.

La disciplina filosófica que se encarga del estudio de los valores es la Axiología. Esta es la tería de los valores, es decir, la disciplina filosófica que aborda esta área de estudio que ensaya sus primeros pasos en la segundo mitad del siglo XIX.

Los valores son cualidades y/o propiedades valiosas de las cosas, las actividades, las creaciones de los personas y, sobre todo, de las propias personas, que se ponen de manifiesto mediante la actividad cultural.


Comportamiento animal versus comportamiento humano

Comportamiento animal versus comportamiento humano Para el caso de los animales, las respuestas que éstos ofrecen al medio ambiente son...