Constitución del sujeto moral
Introducción:
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Se afirma que somos, según cierta tradición de la filosofía moral
hispana, seres constitutivamente morales, lo que significa, para decirlo en
términos coloquiales, que “no nos queda de otra”. En esto, y, parafraseando a
Jean Paul Sartre, estamos condenados a ser sujetos morales. Podemos
comportarnos de forma moralmente correcta en relación con determinadas
concepciones del bien moral, es decir en relación con determinadas normas y
códigos morales para nosotros valiosos, o bien, en el otro extremo, podemos
comportarnos de forma inmoral con respecto a ellos, pero estructuralmente
hablando, no existe ninguna persona que se encuentre situada “más allá del
bien y del mal”. Esto significa que antes del hecho moral, por más que
queramos, no podemos ser indiferentes: somos seres morales tanto porque nos
apegamos a cierta moral como porque nos apartamos de ella.
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Objetivo:
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Analiza las características constitutivas del ser humano en tanto
sujeto moral, y a la libertad y responsabilidad moral como herramientas
básicas para forjarse un proyecto de vida elegido autónomamente, mediado
siempre por la sociedad.
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Justificación:
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La necesidad que se tiene es aquella que su fin es captar la atención
y así mostrar que el hombre es un ser constitutivamente moral desde sus
orígenes, planteando situaciones con contenido grafico para facilitar su
desarrollo.
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Fundamentación:
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Documentales. En este tema necesitamos representar la cruda realidad
para así lograr impactar en la moral del ser humano y pueda definir entre lo
que es bueno y lo que es malo.
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Guion:
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Escena 1: Desde los orígenes mismos de la humanidad, la conducta
humana se enfrenta a la doble posibilidad de ser, precisamente “buena” o
“mala”, digna o indigna del hombre. Así, la libertad implica siempre el
riesgo humano de escoger tanto una conducta como otra. De ahí lo que en ética
se conoce como ambigüedad humana.
Escena 2: El hombre, entonces, considerado desde su propia
naturaleza, es un ser ambiguo y contradictorio por excelencia. Potencial y
consustancialmente contiene en sí la posibilidad de humanizarse o
deshumanizarse, puede tender hacia el bien o hacia el mal, abonar a su
perfeccionamiento moral o abandonarlo, por ello, se dice que es un ser
contradictorio y ambiguo, ya que incluye en su ser la doble posibilidad de
desarrollar el bien y el mal, es decir, los contrarios que potencialmente hay
en cada uno de nosotros. Y dado que no podemos vivir al margen de ésta
nuestra humana condición, que consiste en vivir valorando siempre.
Escena 3: Concebir al hombre como un ser activo ha sido uno de los
temas en los que algunos filósofos de todos los tiempos han coincidido, desde
Platón y Aristóteles, pasando por Spinoza, Leibniz, Marx, y, en nuestros
días, Fernando Savater. Por lo que no puede haber mejor comienzo para quien
pretende acercarse al estudio de la ética, que tomar como punto de partida a
la acción, concretamente a la acción humana.
Escena 4: Al partir de esta relación activa del hombre con las cosas,
este filósofo define al hombre como “existencia dinámica”. Para aclarar el
significado de dicho concepto, expresa lo siguiente: El hombre se asienta,
paradójicamente, en lo dinámico y reconoce su necesidad más propia, nueva
paradoja, en lo posible. Ante tal desosiego fundamental, alguien podría
preguntarse: “¿Y por qué el hombre no deja en paz a las cosas sino que
combate contra ellas hasta deshacer su resistencia?” Respuesta: el hombre no
puede dejar de enfrentarse a las cosas, porque así prueba que él no es cosa
alguna. No puede haber complicidad entre lo que la cosa tiene de cosa —su
identidad— y el hombre, que es dinamismo —esto es, diferencia consigo mismo—,
salvo en tanto que la cosa termina por ser deshecha y rehecha: o sea, en
tanto que su identidad expresa la no-identidad subjetiva del hombre y sólo en
tanto la expresa. También podría decirse esto mismo afirmando que el hombre
no pertenece a otra naturaleza que su propio artificio.
Escena 5: El hombre es pues, bajo esta concepción de la existencia
dinámica, lo opuesto a las cosas, es decir, algo que no tiene una identidad
fija, ni que tampoco se define a partir de sus productos, porque si así
fuera, terminaría siendo él mismo una cosa con una identidad fija, reificada.
Antes bien, el hombre se define como algo que está por hacerse y rehacerse,
se concibe como posibilidad y como artificio en permanente construcción.
Escena 6: el hombre es acción, es posibilidad de llegar a ser todavía
lo que no es. Es algo que está sujeto a la dialéctica que consiste en hacerse
y re-hacerse, esto es, en inventarse a sí mismo. A diferencia de los
animales, que no pueden ofrecer mas que respuestas mecánicas e instintivas
ante las influencias del medio ambiente, el hombre es un ser con
posibilidades de optar por varios cursos de acción cuando se le presenta una
situación en donde entra en juego su capacidad de decisión.
Escena7: Este concepto de posibilidad se halla muy ligado con otro
concepto muy importante en todas las culturas, que es la idea de elección.
Esto es así, porque el hombre se encuentra ante la posibilidad, ya que puede
realizarla. Y la realización de esa posibilidad es la elección.
Escena 8: El hombre existe como fin en sí mismo y no sólo como medio
para cualesquiera usos de ésta o aquella voluntad. Los seres racionales se
llaman personas, porque su naturaleza los distingue como fines en sí mismos,
o sea, como algo que no puede ser usado meramente como medio... [Por eso la
norma de conducta humana es] Trata a la humanidad, tanto en tu persona como
en la de cualquier otro siempre al mismo tiempo como un fin, y nunca
solamente como un medio.
Escena 9: Emmanuel Mounier, define a la persona a partir de cuatro
elementos: 1. Salir de sí: esto es, descentrarse, estar disponible, en una
palabra, apertura. 2. Comprender: esto es, abandonar el propio punto de vista
para acoger el del otro. 3. Asumir: como tomar sobre sí, hacerme cargo. 4.
Dar: como expresión de gratuidad y generosidad. 5. Fidelidad: en el amor, en
la amistad, como expresión de consecuencia y no de obsecuencia. Emmanuel Mounier,86
creador de la corriente mejor conocida como Personalismo, define a la persona
a partir de cuatro elementos: 1. Salir de sí: esto es, descentrarse, estar
disponible, en una palabra, apertura. 2. Comprender: esto es, abandonar el
propio punto de vista para acoger el del otro. 3. Asumir: como tomar sobre
sí, hacerme cargo. 4. Dar: como expresión de gratuidad y generosidad. 5.
Fidelidad: en el amor, en la amistad, como expresión de consecuencia y no de
obsecuencia.
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Cronograma de filmación:
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Viernes 19: grabar audio
Lunes 22: grabar escenas 1,2,3,4
Martes 23: grabar escenas 5,6,7,8,9
Miércoles 24: hacer correcciones
Lunes 29: presentación
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Materiales:
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Equipos de audio, grabación y edición.
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